viernes, 11 de junio de 2010

A un dia del debut de nuestra querida selección albiceleste en este mundial, espero con ansias el partido Francia-Uruguay queriendo sentir de cerca, por cuarta vez, las emociones que unicamente el mundial nos provoca. Saco de mute la televisión del living, y ya puedo escuchar la alegría del público, reflejada entre cornetas y gritos eufóricos. En las tribunas, el capitalisimo cumple su cometido. Cada uno de los espectadores viste el merchandising de su equipo, desde gorros y pelucas hasta los disfraces más insólitos.
70.000 butacas ocupadas. Franceses hay de sobra; uruguayos hay bastantes teniendo en cuenta que provienen del otro lado del mundo; enusiasmados por ser locales, los portadores de las camisetas amarillas no se ausentan en el segundo partido, y algún accesorio revela por quien se inclinan. Las mujeres( o por lo menos, las hombreriegas como yo) ya adoptan un preferido en los primeros 5 minutos de emisión. Gourcuff es el mio...y por qué no Forlan... No hay fronteras para mis ojos.
Hablando de capitalismo, los inconfindibles arcos dorados dicen presente en la publicidad del estadio.
A veces pienso por qué las cifras incalculables resultantes de los torneos de esta magnitud no son destinadas a un bien público. Mejor dicho, si lo sé. Pero deliro con que el mundo que tiene oportunidad de hacerlo, ayude al mundo que nos necesita. Seria muy pesimista de mi parte decir que casi todo el mundo integra ese mundo que requiere de la mano que los pocos que conforman el mundo que pueden darla, pero más triste aún es escribir que, aunque me duela en el alma, esa mano no está siendo dada. ¿Para qué tanto enriedo? El punto es que algo de ese dinero se distribuyera nuevamente entre los Estados, pero no entre la minoría que tanto tiene, sino entre la gran mayoría que no. Pero me despierto cuando recuerdo que es imposible que esos billetes pasen por tantas manos sin entrar( no entran solos...) en un bolsillo indebido.
...¿Mencioné lo tanto que me gusta soñar con una sociedad diferente?
Hoy hincho por Uruguay porque tiene la oportunidad de vencer, aunque sea tan sólo en un partido de futbol, a una de las potencias, que tienen como pésima costumbre dominar a toda nación débil que se les cruce (aunque los que interfieren fueron, son y serán ellos).
Que disfruten el mundial, y que ese sentimiento de pasión sea un indicio de nacionalismo, y no tan solo el fanatismo por un equipo de futbol.

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